A la
gente le encanta aplastar las ideas ajenas y los sueños de los demás. Es
un deporte muy practicado en el campo de la rutina por personajes que
han tenido que aprender a lidiar con la frustración de no haber tenido
el valor de perseguir sus sueños.
Es impresionante la cantidad de
ocasiones que uno escucha: “Eso es muy difícil” “Se vale soñar”
“Necesitas palancas” y muchas otras razones para justificar no los
fracasos, sino el no haberlo intentado nunca.
Yo soy un obsesivo de la felicidad, no
del éxito. El éxito se mide por la mirada ajena y la felicidad
únicamente por la propia. Hay que perseguir eso que te hace feliz y
acabarás teniendo éxito.
En el ámbito empresarial hay millones de
ideas abandonadas en el baúl, simplemente porque alguien dijo
justamente las frases anteriores. Sin embargo, hay también muchas ideas
que alguien juzgó de locura que ahora son historia. Abraham Lincoln tuvo
muchas derrotas antes de convertirse en uno de los presidentes más
importantes de la historia. A Walt Disney le dijeron que Mickey Mouse no
tendría éxito porque asustaría a las mujeres.
Por eso yo te invito a tener ideas, sin
miedo. Fabrica muchas, apuntalas, guárdalas y aquellas que más te muevan
busca de manera incansable como realizarlas. Te enfrentarás con muchos
obstáculos, el mundo de las ideas está lleno de ladrones con una
increíble habilidad para realizarlas. No te desanimes, el que crea una
buena idea puede crear dos, tres, ¡miles!
Una idea es un pensamiento siempre con potencial de genio. No creo en la locura solo en las ideas adelantadas a su tiempo.
Así que crea, piensa, sueña y sobre todo
trabaja para que esa ideas se materialicen. Recuerda, la realidad está
hecha de sueños. Todo lo que tocas, usas, miras fue alguna vez soñado
por alguien.
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